23 nov. 2009 1:23 p. m.

Safari por el río Mara

Amanece un día claro y todos entendemos mientras desayunamos que lo que es bueno para Maasai Mara lo es para nosotros y la lluvia que en la noche nos causó tantos problemas es la fuente de vida de un espacio natural en el que millones de almas conviven armoniosamente. Salimos de safari.

Las hienas cautivan nuestro corazón. ¿Quién ha dicho que este animal es feo? ¿Por qué tiene tan mala fama? Todos coincidimos en su poder de adaptación al medio, su inteligencia y por su puesto la elegancia de su mirada frente a frente.



Al fondo, el río Mara. Y en él cocodrilos e hipopótamos de dimensiones impensables. Son los amos del río. Pero no rivalizan. Cada uno en su lugar y protegiendo el ecosistema del río. Un ranger armado, como siempre por aquí puesto que el furtivismo a pesar de los esfuerzos conservacionistas se sigue dando, nos ha llevado a recorrer un buen tramo de las orillas del río Mara. Hemos visto a los cocodrilos tomando el sol codo con codo con el gran corpachón de Kiboko (el hipopótamo).



Unas 6 familias de hipopótamos nos ofrecido un recital de su quehacer diario. Para defender la jerarquía establecida un macho adulto ha tenido que poner las cosas muy claritas, a pesar del color achocolatado del rio Maraa, a un aspirante que acuciado por sus impulsos sexuales quería ocupar su lugar. Ante nuestros ojos presenciamos un espectáculo de fuerza y sonido espeluznante. Y a ningunos nos hubiera gustado estar en medio de estos dos gladiadores del río. Parece mentira que un herbívoro exhiba un armamento tan contundente a la hora de defenderse y eso ocurre con el hipopótamo. Capaz de partir por la mitad una canoa de una sola dentellada.



De todas las aves observada a lo largo de esta expedición un pollo de Alimoche y los buitres orejudos nos han llenado de satisfacción pero sin duda el Secretario o Serpentario nos ha cautivado por la extraña figura de un ave gigante emparentada con los halcones.

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